Conoce los tipos de suelos de madera

Tipos de suelos de madera

¿Estás pensando en reformar tu piso y no sabes qué tipo de suelo escoger? Nuestra recomendación: opta por un suelo de madera.

Cada vez más, se apuesta por los suelos de madera debido a la calidez y elegancia que aportan al hogar. Un suelo de madera es confortable, resistente y estético, ya que hay gran variedad de texturas, colores y diseños. Como la madera es un aislante natural, funciona muy bien para controlar la temperatura del hogar y reducir el ruido. Además, es un material que envejece bien y que se puede renovar y reparar para alargar su durabilidad.

¿Pero qué tipo de piezas y forma de colocación es la mejor? Laminado, macizo, multicapa, encolado, tarima, flotante, sobre rastreles, acabado aceitado, barnizado… Te contamos todo lo que necesitas saber: los tipos de materiales que existen, las formas de colocación y los diferentes acabados.

Diferencias entre suelo de tarima y parqué

Cuando hablamos de suelos de madera, un error muy común es confundir la tarima y el parqué. La principal diferencia entre ambos tipos de suelos es el tamaño y la disposición de las piezas. Por un lado, la tarima está compuesta por piezas grandes, generalmente listonadas, colocadas en el mismo sentido. Estos tablones suelen ser de madera maciza y presenta todo el espesor de la madera noble. Es un tipo de revestimientos apto para todos los suelos.

Por el contrario, el parqué es un revestimiento de suelos de interior con un espesor superior a 2,5 m. Consta de piezas pequeñas de madera dispuestas de manera que generen figuras geométricas. La capa superior es la única de madera noble, motivo por el cual se acuchilla y lija una vez instalado.

Los suelos de tarima y de parqué pueden hacerse con dos materiales diferentes: con piezas laminadas o bien con maderas, que puede ser maciza o multicapa.

Suelo laminado

Es un tipo de suelo compuesto por láminas de diferentes materiales, donde la capa superior es transparente y resistente al agua. Se suele terminar con un relieve de vinilo decorativo o una resina que imita la madera para que su textura sea prácticamente idéntica. Todo su grosor oscila entre los 6 y los 14 mm, por lo que el suelo es menos cómodo a la pisada. Además, es un material que no se puede lijar, pulir o barniza, por lo que no se pueden hacer reparaciones en caso de que se estropee una pieza (esta se tendrá que sustituir). Aun así, gracias a su acabado de fábrica, es un material muy resistente al desgaste.

Suelos de madera laminados

Madera multicapa

Es un material duradero y muy resistente por su aplicado de manera industrializada formada por varias capas, comúnmente usado con parqué. La última capa es de madera noble y con un grosor de 2,5 a 6 mm, según la calidad. Este acabado noble, que determina cada cuanto se debe restaurar el suelo, confiere una estética muy parecida a la madera maciza. Las capas inferiores confieren estabilidad frente a dilataciones en la madera. Es un material que no genera efecto mosaico porque cada pieza usada es única y se puede tratar para conseguir múltiples efectos mediante barnices.

Suelos de madera multicapa

Madera maciza

Es un material usado para tarimas de gran calidad, ya que está formado por una tabla de una sola pieza del mismo espesor que la madera noble. Debido a la calidad y grosor, que va entre los 14 y 22 mm, es el material más duradero de todos y permite múltiples restauraciones. Además, la gran calidez y belleza natural que aporta hace aumentar el valor del inmueble. Por otro lado, es un material sujeto a dilataciones y su delicadez requiere una limpieza diaria.

Suelos de madera maciza

Madera noble

Es el tipo de madera con mayor calidad y mejor aspecto, pero también es el tipo de material más escaso. Es el más resistente de todos y el más cómodo ante la pisada. Los principales tipos de madera noble para suelo de casa suele ser el nogal, caoba, roble, ébano, amaranto, teca, sicomoro y zebrano.

Suelos de madera noble

Sistemas de instalación de suelos de madera

Los suelos de madera pueden fijarse al suelo de formas distintas. La elección de cada sistema dependerá del material de la madera.

1.Suelos de madera clavados sobre rastreles

Para fijar suelos laminados de tarima, se suele usar el sistema de clavado sobre rastreles, los cuales son piezas alargadas y horizontales que acostumbran a ser de madera maciza. La tarima se clava sobre estas piezas de forma que nunca entra en contacto directo con el suelo. De este modo, el suelo de madera pasa a ser una parte integral de la estructura, a la vez que permite salvar posibles desniveles que presente el suelo. También es útil para pasar instalaciones o colocar sistema de aislamiento térmico y acústico en el espacio que queda entre suelo y tarima. Se trata del tipo de instalación más estable y resistente, ya que se puede reparar y renovar con facilidad, aunque también es el más caro.

2.Suelos de madera encolados a base

Las tablas se unen entre sí encoladas por la junta mediante colas o adhesivos especiales para madera. Se puede instalar sobre el suelo preexistente, que debe estar perfectamente nivelado. En caso de no estarlo, se suele aplicar una pasta niveladora. Una vez instaladas las tablas, se acuchilla y lija la madera. Se trata de un sistema sencillo, de colocación rápida y fácil para parqué multicapa o laminado. Este sistema permite la creación de múltiples diseños, como espiga, escaleras, dameros o diseños clásicos.

3.Suelos de madera flotantes

Es el sistema de colocación más sencillo y rápido, propio de tarimas. Se le llama así porque las tablas se colocan en el suelo directamente, sin pegar ni clavar, sino que se van encajando unas con otras. Esto se hace mediante ranuras y lengüetas con un mecanismo tipo “Click” (sonido que hacen las piezas al ir encajándolas entre ellas). Para mayor firmeza, se sujetan las tablas al perímetro por los rodapiés, los cuales harán de topes.

Protege tus suelos

Los acabados más habituales para proteger la madera son el barniz, el aceite y la cera.

Barniz: es el acabado más resistente y de fácil limpieza, que se aplica después de lijar. Con una sola capa cierra los poros de la madera mediante una película que hace de barrera ante la suciedad y el desgaste. Gracias a su durabilidad, aparecen menos manchas en la madera, lo que conlleva un menor mantenimiento. Además, se puede escoger entre un acabado de barniz mate, que consigue un acabado similar al de la madera aceitada, o un acabado más brillante.

Aceite: es un acabado menos resistente que el barniz, ya que el producto se acaba absorbiendo por la madera. Debido a su volatilidad, requiere un cuidado más riguroso y volver a aplicar aceite en las zonas de mayor uso. Por otro lado, al tratarse de un producto natural, es una solución sostenible que, además, penetra en la madera y la nutre. Si se daña la madera se puede arreglar fácilmente sin tener que recurrir a un profesional.

Suelos de madera barnizada

Esperamos que después de leer este post sepas un poco más sobre los suelos de madera para que puedas elegir el que más te guste y se adapte a tu casa. ¡No esperes más y lánzate a reformar tu piso!

Si, por otro lado, ya tienes tu suelo de madera instalado, pero se encuentra en mal estado o necesita un lijado, en el post “Los 10 pasos para renovar tu parqué” encontrarás toda la información para devolverle su esplendor. Asimismo, si ya sabes cómo revitalizar tu suelo de madera, te recomendamos nuestra lijadora de parqué Bona BELT LITE para optimizar resultados.

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